Crece la confusión sobre la ruta y paradero del Boeing 777-200

Luis Guillermo Ángel - Boeing

Luis Guillermo Ángel – Boeing

La confusión sobre el destino que sufrió el avión del vuelo MH370 que despegó en la madrugada del sábado pasado de Kuala Lumpur rumbo a Pekín, con 227 pasajeros y 12 tripulantes a bordo, crece a medida que pasan los días y no aparecen los restos del aparato.

El general Rodzali Daud, jefe de la fuerza aérea de Malasia, ha asegurado este miércoles que los radares militares han registrado una señal emitida a las 2.15 de la mañana del sábado que podría ser del avión desaparecido, informa la agencia Reuters. La señal está localizada en la zona norte del estrecho de Malacca, a cientos de kilómetros del punto en el que fue detectado por última vez por los radares civiles. Daud, sin embargo, destacó que la información necesita ser confirmada.

Anteriormente, el general había señalado que no hay pruebas de que el Boeing 777 llegara al estrecho de Malacca, desmintiendo así las declaraciones reproducidas por el periódico Berita Harian de Malasia, según las que el aparato fue detectado a las 2.40 de la mañana (siete horas menos en la España peninsular) del sábado —dos horas después del despegue— por un radar militar cerca de la isla de Pulau Perak, en el lado norte del estrecho, muy alejado de su ruta. “Después de eso, la señal del avión se perdió”, dijo al periódico.

“Quiero manifestar que no hice tales declaraciones”, señaló el general en un comunicado.

Un alto mando del Ejército que fue informado de la investigación aseguró el martes a esta agencia que el avión dio media vuelta y se dirigió al oeste después de cortarse la comunicación con el control aéreo civil. “Cambió de rumbo después de Kota Bharu (Malasia) y pasó a menor altitud. Llegó al estrecho de Malacca”. El estrecho de Malacca, una de las vías de navegación marítima con más tráfico del mundo, discurre entre Malasia e Indonesia.

La compañía aérea Malaysia Airlines afirmó el martes que “los equipos de búsqueda y rescate han expandido el alcance más allá de la ruta de vuelo”. “El foco está ahora en el oeste peninsular de Malasia y el estrecho de Malacca. Las autoridades están mirando la posibilidad de que se produjera un intento del vuelo MH370 de regresar a Subang (Malasia). Se están mirando todas las posibilidades”. Eso incluye, desde este miércoles, también el mar de Andamán, al norte del estrecho de Malacca. El Gobierno ha solicitado la ayuda de India para ampliar la zona de búsqueda.

Si el Boeing 777 llegó a esta zona, minaría la teoría de que sufrió una explosión repentina en pleno vuelo cuando atravesaba el golfo de Tailandia en dirección hacia Vietnam, y significaría que voló al menos 500 kilómetros después del último contacto con los controladores aéreos.

La confusión sobre el curso que siguió añade un nuevo grado de caos e incertidumbre a una operación que está siendo coordinada por el departamento de aviación civil de Malasia y que ha provocado las críticas de China, los familiares de las víctimas y la población en Malasia, donde crecen los comentarios Internet en contra de la forma en que se están desarrollando las investigaciones.

En los trabajos de localización y rescate, participan 10 países, con 42 barcos y 35 aeronaves. China —de donde son 153 de los 227 pasajeros— ha enviado cuatro barcos para colaborar en los trabajos de búsqueda, tiene otros cuatro de camino, va a añadir dos aviones, y ha desplegado 10 satélites. También va a buscar en tierra. Vietnam está mirando, igualmente, en sus junglas, zonas montañosas y cerca de las fronteras con Laos y Camboya.

Ante la falta de evidencias que puedan explicar la desaparición del aparato, las autoridades no han descartado ninguna posibilidad. Están investigando un posible sabotaje, un fallo mecánico catastrófico, un secuestro e incluso si alguno de los pasajeros o miembros de la tripulación tenía problemas psicológicos, que pudieran haber conducido a un suicidio. Mientras no sean localizados el avión y las cajas negras, será difícil que puedan sacar conclusiones.

La aerolínea está analizando las informaciones sobre una mujer surafricana que asegura que el copiloto del avión, Fariq Abdul Hamid, de 27 años, las invitó a ella y a una amiga a entrar y sentarse en la cabina durante un vuelo entre Phuket (Tailandia) y Kuala Lumpur en diciembre de 2011, algo que está totalmente prohibido desde los atentados del 11-S en Estados Unidos. La mujer, Jonti Roos, lo contó en una entrevista en la televisión australiana Channel Nine. La cadena mostró fotos y vídeos de las dos mujeres con Fariq y el piloto del vuelo en lo que parece una cabina de avión.

Las autoridades de Malasia aseguraron el martes que dos pasajerosque viajaban con sendos pasaportes robados —uno de Italia y otro de Austria— en el MH370 parecen ser inmigrantes ilegales que querían ir a Europa, lo que ha hecho perder peso a la hipótesis de un acto terrorista.

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